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“Ser intérprete de Centro de Relevo es una montaña rusa de emociones”: Valentina Barbosa

última actualización: 29 de julio de 2022

En Colombia, la lengua de señas fue reconocida oficialmente en 1996 mediante la Ley 324 como el idioma propio de la comunidad sorda del país, mientras que los intérpretes de esta lo hicieron mediante la Resolución 5274 de 2017 expedida por el Ministerio de Educación.

Durante el último cuatrienio el Centro de Relevo alcanzó más de 2,2 millones de comunicaciones relevadas en todo el país.

Valentina regresa a su apartamento en el barrio La Macarena de Bogotá, luego de darle su acostumbrado paseo vespertino a Pupi, su perro mini pincher, que desde hace siete años la acompaña a todas partes. Enciende su computador, pone algo de música y se prepara un té caliente para combatir la fría tarde capitalina. Mientras canta y baila al ritmo de una buena salsa, la joven cartagueña se alista para su jornada laboral, se pone su camisa del Centro de Relevo, se recoge el cabello y se conecta a la plataforma virtual del Servicio de Interpretación en Línea para iniciar su turno como intérprete de lengua de señas.

Pupi duerme calientito en su cómoda cama a los pies de su dueña. Valentina se sienta frente a la pantalla y de espaldas al croma azul de tela que cuelga sobre la pared, se pone sus audífonos de diadema con micrófono y recibe el primer servicio del día. La intérprete mueve sus manos rápidamente y articula gestos con su rostro para hablar con el usuario sordo que se encuentra en una cita médica y necesita comunicarse con su doctor. A través del celular de la persona con discapacidad auditiva, durante veinte minutos, Valentina intermedia en la comunicación, interpreta las señas del paciente y le transmite el mensaje al médico, asimismo escucha al médico y transmite en señas su diagnóstico y recomendaciones para la persona sorda.

Desde hace más de 5 años, Valentina Barbosa trabaja como intérprete del Centro de Relevo, según cuenta, esta experiencia ha significado un aprendizaje contínuo en su vida, porque todos los días recibe usuarios muy diversos de distintas partes de Colombia, personas de diferentes edades, razas y culturas gracias a quienes enriquece su conocimiento como intérprete interactuando con ellos.

Según ella, el Centro de Relevo es una montaña rusa de emociones, "atendemos a personas sordas de todos los rincones del país en contextos muy diversos, personal, familiar, laboral, educativo, cultural, médico, comercial, judicial… en fin lo cotidiano de un ser humano. Hay servicios que son chéveres, agradables, con un contexto alegre, puedo terminar este servicio muy contenta y me ingresa un usuario con un contexto totalmente diferente, una noticia triste o una calamidad, siempre estamos expuestos a esos cambios de emociones y nosotros estamos ahí en medio de la comunicación", afirma.

Lo que Valentina cuenta es parte esencial de su trabajo, durante el relevo de una comunicación el intérprete debe asumir los roles y el tipo de discurso de las dos partes, tanto del usuario sordo como de la persona oyente, de acuerdo a como ellos se estén expresando. "Si la persona sorda está bajo un discurso triste, yo tengo que manejar un discurso triste, y si la persona oyente le da por regañar al usuario sordo pues yo inmediatamente tengo que cambiar mi tono de voz, mi manera de expresarme en lengua de señas y eso implica un cambio de roles en un mismo servicio, por eso digo que el Centro de Relevo es una montaña rusa de emociones".

El manejo de las emociones es fundamental en el trabajo de un intérprete, pues de lo contrario su salud mental y emocional podría verse comprometida y la joven lo tiene claro: "hay que ser conscientes de que, terminamos nuestro servicio de interpretación… como dicen por ahí, borramos caché y listo, seguimos con nuestra vida, porque no podemos cargarnos con todas esas emociones que vivimos día a día al estar en el ejercicio de interpretación".

Precisamente, pensando en el bienestar de sus intérpretes, la Federación Nacional de Sordos, FENASCOL, organización responsable de la operación del Centro de Relevo, realiza capacitaciones en salud mental y mitigación de riesgos, además de promover espacios de encuentros virtuales entre intérpretes para distensionar, conversar y liberar el estrés de las jornadas de trabajo.

La pasión de Valentina por servir como intérprete a la población sorda empezó desde muy joven, cuando motivada por su madre asistía a una congregación religiosa en donde enseñaban la biblia a personas sordas, allí, acompañando a los intérpretes, aprendió las primeras nociones de la lengua de señas y tuvo sus primeros contactos con esta población. Años más tarde tomaría la decisión de aprender este lenguaje al conocer la experiencia de unos amigos de Cartago que trabajaban como intérpretes, así que durante varios meses se mudó a Bogotá y realizó los cuatro niveles básicos y dos intermedios de los cursos de formación de lengua de señas colombiana que por aquel entonces solo ofrecía FENASCOL.

Al finalizar su formación como intérprete en la capital, realizó sus prácticas en un colegio de Dosquebradas, Risaralda, desde entonces ha prestado sus servicios en contextos académicos en Cartago, Armenia, Ibagué, Pereira y Bogotá, gran parte de ellos trabajando simultáneamente en el Centro de Relevo gracias a las ventajas que le brindaban el teletrabajo, Internet y las TIC.

Valentina está convencida de que la tecnología es un factor clave para lograr una Colombia más incluyente, por eso continúa trabajando día a día para cerrar la brecha digital que existe frente a los colombianos en condición de discapacidad auditiva, garantizar su comunicación con las personas oyentes y darles la posibilidad de estar conectados con el mundo a través de los servicios del Centro de Relevo.

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